ASIGNACIÓN DE NERA HUA Y VIAJE A CHINA.
¡Que despacio pasa el tiempo cuando esperas a alguien!
Y llegó el 15 de abril. Ni Manuel ni Antonio fueron al cole, ese día íbamos a conocer a nuestra princesa. Nos enseñaron las fotos y en ese instante supimos que era ELLA, nuestra niña. Ante nosotros se asomaba una carita llena de dulzura, quizás algo triste. Nunca había imaginado como sería, y ahora que por fin veía a esa criatura engendrada en mi alma, me pareció preciosa, con una cara angelical. Los tres hombres de la familia no paraban de reír y yo de llorar ¡por fin salían los nervios y la ansiedad contenida!.
Nos pusimos en contacto con Aci y el 29 de Mayo viajamos a Pekín vía Ámsterdam. Allí nos esperaban los guías Francisco y Lei. Nuevamente cogimos el avión esta vez con destino a Wuhan.
Aún tuvimos que esperar un poco más, dos días eternos. El 31 de Mayo, nuestro sueño ¡por fin! era realidad. Los niños estaban muy alterados, iban a ver a su hermana y no sabíamos como nos iba a recibir, todos estábamos preparados para un rechazo.
Fuimos 13 parejas a la misma provincia, Hubei, mi hija pertenecía al Orfanato de Dawu.
Nos la entregaron en otro hotel, en dónde estaba el centro de adopción y el Notario. Iban entrando de una en una, las cuidadoras las llevaban en brazos.
Yo miraba a la puerta, pensaba que no la reconocería aunque Olga, mamá de Lorena y Jazmine me dijo que sí lo haría. Ella tenía experiencia, era su segunda adopción.
Mi niña entró de las últimas. Llevaba un chándal rojo, al verla, le dije a Pepe; ¡”la de rojo, Pepe, es la de rojo”!. Lei hizo que me la entregara la cuidadora, poco después se la puse en brazos a Pepe y se la enseñé a sus hermanos. Nerea Hua no paraba de llorar desconsoladamente. La acuné, le di montones de besos, le hablé flojito, pero de nada servía, lloraba y lloraba. Con sus manitas se tapó la cara ¡no quería verme! y yo sufría, sufría porque mi hija sufría mucho.
Se quedó dormida y cuando despertó estábamos las dos solas en la habitación del hotel. Miraba todo, me miraba a mi con curiosidad y quizás temor.
Conseguí cambiarla de ropa, los zapatos costó más. Mi niña se dejaba hacer, ya no lloraba pero no sonreía.
Llegaron sus hermanos y papá y todo cambió. Los tres comenzaron a saltar en la cama a hacer la voltereta y Nerea Hua reía a carcajadas. Allí esta el paraíso en esa habitación de hotel, en esos pocos metros estaba lo más grande del mundo ¡MI GRAN FAMILIA!.
Por
la tarde los tres niños se paseaban agarrados de la mano, los tres juntos
jugaban, se reían. Y vino la noche, nuevamente comenzó a llorar, quería ir a la
ventana, señalaba las luces y más lloraba. Se quedó dormida en mis brazos y ya
no volvió a llorar más.
El 1 de Junio “Día internacional del Niño” fue nuestra hija legalmente.
Han
pasado casi 5 meses, Nerea está totalmente integrada en todo. Es una niña
inteligente y muy dulce. Estamos locos con ella ¡nos está dando tantísimo!.
Nuevamente fuimos padres, pero está vez todos hemos compartido el embarazo y el parto.
“Tener un hijo es
el don maravilloso
de un milagro
que se hace día a día”
¿Cómo hemos podido estar tanto tiempo sin ella?.

Y desde aquí un recuerdo especial para aquella NIÑAS que aún siguen en los orfanatos.
Octubre 2.004