UNA FAMILIA MUY FELIZ.
Esta pequeña historia “muy personal”, me cuesta mucho trabajo contarla, tanto por escrito como hablando, ya que hace que sienta que mis hijos son diferentes, cosa que no es así.
Todo empezó entre bromas, lo que dice todo el mundo, me gustaría adoptar, etc…., pero cuando mi pareja y yo nos casamos, nos lo planteamos y fuimos a una reunión informativa. Como nos habían dicho que lo de las adopciones ¡van para largo!, pues echamos la solicitud.
Nos hicieron una entrevista, luego visitaron nuestra casa y después a esperar. A los dos años me quedé embarazada y nació mi hija ¡preciosa! Lo dijimos en el ISSORM y nos dijeron que se paralizaban los trámites de la adopción un año. Al pasar el año fuimos a decir que queríamos volver a estar en lista de espera.
La verdad no teníamos esperanza de tener un hijo adoptado y mucha gente nos decía que eso sólo le pasaba a los que tenían mucho dinero y demás…., etc.. Nosotros esperábamos que nuestro segundo hijo fuese ya crecidito seis o siete años, a veces bromeábamos pero… un viernes de marzo de 2.002, me llaman por teléfono y me sueltan de sopetón que tenían a un bebé de tres meses y medio (¿Qué si nos interesaba?), y que el lunes teníamos una entrevista, ¡me tuve que sentar en el suelo!.
Ahora haciendo un poco de recordatorio me acuerdo que en Enero nos llamaron del ISSORM, y nos acribillaron a preguntas…. ¿Qué haríais si tuvierais otro bebe, cómo podríais con los dos?, esta llamada nos dejó un poco desconcertados pero no le hicimos mucho caso, y ahora la entendemos ya que nuestro hijo ya había nacido.
Bueno pues retrocediendo a la entrevista del lunes, fuimos al ISSORM mi marido no se creía nada, y ya me hacía dudar de lo que me habían dicho por teléfono. Ya en la entrevista nos explicaron: un bebe de tres meses y medio, varón y poco más, y que en pocos días nos lo llevarían a casa, ¡qué nervios!, y lo mejor… ¿Cómo se lo comunicamos a las familias?, ya que teníamos a la niña con 15 meses y además muy traviesa. A mi madre que tenía la ropita de bebé de mi hija, le dije que me la sacara para una amiga que iba a tener un nene. Yo me fui de copras y cuando llegué a casa de mi madre se lo dije, a la pobre casi le da algo, y cuando lo asimiló, lo comunicamos al resto de la familia y muy bien.
El nombre ya lo teníamos casi pensado y rápidamente lo decidimos. La familia de mi marido se lo tomó muy bien y ya todos expectantes, nosotros sin dormir.
Hasta que llegó el GRAN DÍA, nos dijeron a las once y llegaron a las una y media. ¡Qué alegría, qué guapo! No cogíamos en la casa, nuestra hija contentísima su hermano le había traído un regalito y sinceramente desde el mismo momento que mi hijo entro en casa, no encontramos ni yo ni mi marido la más mínima diferencia entre cuando nació la niña y me la enseñaron, a cuando cogía a mi niño en brazos. ¡Qué alegría!
Y hasta hoy que son unos angelitos, unos días más y otros menos.
Una familia muy feliz………………