OPERACIÓN ROLLITO DE PRIMAVERA

 

 

 

 

 

 

 

 Resulta que nosotros nos hemos sentado muchas noches en el tejado de casa, viendo pasar a las cigüeñas que venían de París, con bebés en el pico. Pero después de muchas noches esperando, ninguna de esas cigüeñas aterrizaba en nuestro tejado, todas pasaban de largo.


Unos señores de bata blanca nos dijeron que lo de las cigüeñas era mentira, que era un cuento para niños, que ellos podían coger a papá "no se qué" y dárselo a mamá, y que así, quizás, podrían darnos un bebé.


Nos pusimos muy tristes durante un tiempo.


Pero cuando más tristes estábamos, nuestra gata, Rita, nos dijo que lo de las cigüeñas era verdad y que quién éramos nosotros para jugar con la vida. Nos contó que ella conocía a una gaviota, que a su vez conocía a una cigüeña y que ésta le había dicho que, a veces, las cigüeñas dejan a los bebés en sitios equivocados, donde no les esperaban. Pero mejor que fuéramos a ver a un señor, que se llama "El Señor de los Papeles", que es como un controlador aéreo de cigüeñas, que él nos informaría mejor.


Fuimos a ver al "Señor de los Papeles" y nos dijo que sí, que en un país muy lejano, había una niñita que necesitaba unos papás. Entonces lo vimos claro, lo entendimos todo: ¡Esa niñita era nuestro bebé!, que, simplemente, al igual que pasa a veces con Iberia, alguna cigüeña, por error, la puso en un sitio equivocado. ¡Qué terrible error si hubiéramos hecho caso a los señores de la bata blanca!, ¡hubiéramos dejado a nuestra hija abandonada!. Empezamos a buscarla para solucionar la equivocación de la cigüeña y así volvió la alegría a esta casa.


Solo hay una cosa que nos preocupa, y es que, como hemos llamado tantas veces a las cigüeñas, pensamos que puede haber más hijos nuestros lejos de nosotros. Y es que estas cigüeñas de París no trabajan nada bien. Francesas tenían que ser.

Antonio y Monte (Aguilas)